WASHINGTON

Capital del país y ciudad monumental donde las haya. Con una sobriedad desmesurada y plagada de edificios oficiales o monumentos patrióticos, todo el centro de la ciudad está cargado de un simbolismo característico. Nos alojamos en el albergue juvenil HI-Washington, dir: 1009 11th Street NW ,Washington DC, District of Columbia 20001, USA, plano aquí. El lugar es bastante grande y está muy bien situado, foto aqui. Cuenta con amplias zonas comunes para los viajeros, fotos aquí y aquí, y pagamos 29$ cada uno por cama en habitación compartida, foto aquí. Un sitio muy majo y limpio, pero el hecho de ser tan grande en ocasiones dificulta el poder estrechar relaciones con el resto de viajeros, acaba siendo un lugar un poco más frío. Para llegar a él desde el Aeropuerto Internacional de Dulles, debemos tomar el autobús A5 en la zona 2E, foto aquí; a continuación, bajarnos en la estación de metro de Rosslyn, 3,19$ por persona. Posteriormente tomar la línea azul hasta la Central Station, 1,36$ por persona, y una vez allí caminar cinco minutos hasta la citada calle. Recordad llevar algo de dinero en cambios ya que tanto en el bus como para los tikets de metro hay que pagar justo.
La ventaja que tiene Washington es que la mayoría de lugares interesantes están relativamente cerca. Es un factor a tener en cuenta ya que su visita prácticamente se completa en día y medio, dependiendo claro está del número de museos que se visiten. En la siguiente dirección podréis pedir gratuitamente la guía sobre Washington que te mandan a tu domicilio los del visitor center. Para moverse por la ciudad podremos utilizar el metro, es bastante sencillo y está muy bien explicado, aun así es más interesante hacerlo caminando para poder contemplar el majestuoso panorama, como por ejemplo el de la avenida pensilvania.
Para comer os recomendamos la zona de Chinatown, es donde más ambiente hay y donde podréis encontrar gran cantidad de restaurantes de todo tipo. Para desayunar tanto en la capital, como durante el resto del viaje, sin duda los starbucks. Son una cadena de cafeterías donde puedes degustar exquisitos cafés, batidos o chocolates acompañados de suculenta bollería.
Las visitas realizadas fueron las de rigor y os las detallamos a continuación:


National Mall: Se trata de un gran área en forma de cruz donde se enclavan los monumentos y construcciones más características. Con el obelisco en medio como homenaje a Washington, la casa blanca y el memorial Jefferson cada uno en un extremo, y el capitolio y el monumento a Lincoln en los otros dos, conforman el máximo exponente de la identidad americana. Situados entre todos ellos podremos visitar también los memoriales a las guerras de Corea o Vietnam y el de la segunda guerra mundial, además de gran cantidad de museos de la Smithsonian Institution. Os dejamos un plano de Washington en PDF donde podréis ver el mall con más detalle y haceros una idea de todo lo que puede visitarse aquí. De todos ellos debemos resaltar el Capitolio y los memoriales de las guerras de Corea y Vietnam.

El Capitolio aun habiéndolo visto en innumerables ocasiones tanto en películas y documentales, como en los habituales informativos, sorprende por su tamaño y elegancia. La gran cúpula blanca reflejada sobre el estanque es una de las estampas más clásicas de la ciudad.
En el Memorial de Corea tendremos la oportunidad de ver realistas esculturas de soldados que recrean una compañía militar en plena marcha; junto a ellas, hay sobrecogedoras imágenes y escenas sobre el mármol de antiguos combatientes que contemplan el ir y venir de los visitantes. Estos rostros fantasmagóricos que parecen haberse detenido en el tiempo suplicando que les libren de su eterna agonía, tienen un realismo escalofriante. Tuvimos la suerte de ver un homenaje que realizaron antiguos excombatientes tanto norteamericanos como Coreanos. Entre risas, abrazos y fuertes apretones de mano por parte de los dos “bandos”, hacen pensar en lo inútil de su pasada contienda.
El Memorial de Vietnam también impresiona, la gran cantidad de nombres (más de 70.000), muchos de ellos acompañados de antiguos retratos personales que acentúan aún más la terrible visión del lugar, hace preguntarse a uno mismo, ¿ y todo esto para qué?, ¿ y los vietnamitas?, ¿quién se acuerda de ellos ? Lo lamentable es que al parecer los gobernantes norteamericanos no aprenden la lección y hoy en día siguen dando leña con su particular belicismo.
Entre los museos que había elegimos los dos más populares según nos comentaron; el Museo del Aire y del Espacio y el Museo Nacional de los Indios Americanos. El primero es un lugar sorprendente donde puedes ver naves y artilugios reales, además de contemplar escenas de los viajes espaciales, muestras de supuestas rocas lunares y un sin fin de aeronaves con su constante evolución desde los primeros artefactos. El museo de los indios americanos es muy interesante también, con muestras de ropajes, testimonios en pantallas gigantes y recreaciones de escenas cotidianas en las primitivas aldeas; su visita es imprescindible, tanto uno como el otro. Si bien los monumentos del mall son gratuitos, en los museos nos piden la voluntad con unas urnas , no obstante hemos de decir que la gran mayoría no aflojaba ni un dólar.
La casa blanca, el monumento a Lincoln o el memorial Jefferson, muy bien pero sin más. En el primero de lo casos únicamente te dejan acercarte a la parte frontal donde curiosamente vimos a un ciudadano acampado en modo de protesta, fotos aquí y aquí ; sería posible hacer algo por el estilo en cualquier capital europea?. Por el contrario su parte trasera con la típica vista representativa está herméticamente blindada, obligando a sacar las instantáneas desde lejos. El monumento a Lincoln habitualmente está bastante atestado de visitantes y es muy vistoso sobre todo de noche al igual que el memorial Jefferson.

Arligton: El cementerio nacional de arligton es otra muestra más de las atroces consecuencias de ir repartiendo “democracia” a lo lago y ancho del mundo. Lamentablemente el día que fuimos había un acto institucional en el mismo y gran parte de él estaba cerrado al publico. Los emplazamientos más característicos como el mausoleo de Kennedy o la tumba al soldado desconocido no pudimos verlas, aun así vimos el museo y parte de las miles de sepulturas de los soldados en la clásica imagen de las películas. El museo está muy bien y tiene grandes fotografías con instantáneas reales de las diferentes guerras en las que han participado. Su visión en ocasiones resulta espeluznante.
Muy cerca del cementerio de Arligton se encuentra el memorial a los marines americanos. Se trata de la clásica escultura de banderas de nuestros padres. El lugar es curioso y su visita no está de más, sobre todo dada su cercanía a la anterior.

Chinatown: Como hemos comentado con anterioridad, es el lugar con más ambiente del centro. Toda la “vidilla” se encuentra entre sus calles y la diferencia con el resto de la ciudad es palpable. Salvo por la clásica puerta china de entrada y algunos restaurantes , sus atmósfera no es muy oriental que digamos. Más bien parece un barrio afroamericano , los cuales superan en gran número a los ciudadanos de origen chino. Normalmente comíamos allí a diario; tenéis cantidad de restaurantes de todo tipo: pizzerías, los steak house o los típicos chinos donde pudimos volver a degustar nuestro ya clásico pato a la brasa con arroz y verduritas por el módico precio de 17,50$ los dos, propina incluída.

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